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  • enero 31, 2026

La oruga procesionaria del pino en España

Si vives, paseas o haces senderismo en España cerca de zonas con pinos, es muy probable que te encuentres con la oruga procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa). Se trata de uno de los riesgos estacionales más graves para perros, gatos, caballos y fauna silvestre, y cada año provoca numerosas urgencias veterinarias. No es peligrosa porque muerda, sino porque está cubierta de miles de pelos urticantes microscópicos que se desprenden con extrema facilidad. Estos pelos funcionan como diminutas agujas con toxinas que pueden clavarse en la piel, ojos, nariz y boca, o incluso desplazarse por el aire con el viento, causando dolor intenso, inflamación severa, reacciones alérgicas y, en casos graves, necrosis de tejidos y riesgo vital.

Por qué la oruga procesionaria es tan peligrosa para los perros

El verdadero peligro está en los pelos urticantes, no en la oruga en sí. Cada oruga contiene miles de estos pelos que pueden liberarse sin necesidad de contacto directo y permanecer en el entorno durante días o semanas. Los perros, al explorar con el hocico y la boca, están especialmente expuestos.

Los principales factores de riesgo son

  • Liberación de pelos urticantes al mínimo contacto o por acción del viento
  • Contaminación del suelo, la hierba, ramas, juguetes o patas
  • Contacto directo con lengua y labios al olfatear o lamer
  • Inflamación rápida de lengua y boca que puede evolucionar a necrosis
  • Temporadas cada vez más largas debido a inviernos suaves y cambios climáticos

Cómo identificarlas y dónde existe mayor riesgo

En el suelo, las orugas procesionarias se reconocen fácilmente porque avanzan en largas filas, una detrás de otra, formando la conocida “procesión”. Esta es la fase más peligrosa para los perros, ya que se encuentran a la altura de su hocico. En los árboles, se identifican por los grandes bolsones blancos y sedosos situados en las ramas de los pinos. Incluso los nidos antiguos siguen siendo peligrosos, ya que los pelos urticantes permanecen activos. Las zonas con mayor riesgo incluyen pinares, parques urbanos con pinos, jardines privados, caminos rurales, áreas escolares y zonas residenciales con pinos maduros.

Qué ocurre si un perro las huele, lame o ingiere

Los síntomas suelen aparecer de forma casi inmediata o en los minutos posteriores al contacto. La gravedad dependerá de la cantidad de pelos y de la zona afectada.

Los signos más habituales incluyen:

  • Salivación excesiva y repentina
  • Dolor intenso en la boca y comportamiento de angustia
  • El perro se frota el hocico con las patas de forma insistente
  • Inflamación de labios, lengua y cara
  • Enrojecimiento, ampollas o úlceras en boca y lengua
  • Vómitos o arcadas si ha habido ingestión
  • Irritación ocular con lagrimeo intenso y cierre de los ojos
  • Dificultad respiratoria o reacción alérgica grave en casos severos
    Ante cualquiera de estos síntomas, debe considerarse una urgencia veterinaria, incluso si parecen leves al inicio.

Qué hacer inmediatamente si hay contacto: primeros auxilios

La rapidez de actuación es clave para reducir el daño. Lo primero es alejar al perro de la zona y evitar que se lama o se frote. No se debe tocar la zona afectada con las manos desnudas ni frotar.

A continuación:

  • Lavar de inmediato y de forma abundante con agua o suero fisiológico
  • Dejar que el líquido arrastre los pelos sin presionar ni frotar
  • En la boca, permitir que el agua salga hacia fuera y no obligar al perro a tragar
  • En los ojos, aclarar suavemente sin presionar
  • Acudir de inmediato al veterinario, incluso si los síntomas parecen controlados
    Tras la manipulación del animal, es importante lavarse bien las manos y evitar tocarse la cara.

Qué no debe hacerse nunca

Hay acciones que pueden empeorar gravemente la situación y deben evitarse siempre:

  • No intentar retirar los pelos con gasas, pinzas o pañuelos
  • No inducir el vómito salvo indicación veterinaria
  • No aplicar remedios caseros
  • No esperar a ver si “se pasa solo”
  • No barrer, pisar, aplastar ni quemar las orugas, ya que se liberan más pelos al ambiente

Qué tratamiento puede aplicar el veterinario

El tratamiento dependerá de la gravedad del caso, pero suele incluir control del dolor con analgésicos potentes, antiinflamatorios y antihistamínicos, limpieza cuidadosa de la cavidad oral, fluidoterapia intravenosa y, en casos graves, oxígeno u hospitalización. En exposiciones severas, el veterinario realizará un seguimiento para detectar necrosis o infecciones secundarias. La rapidez en llegar a consulta marca la diferencia en el pronóstico.

Prevención: cómo proteger a tu perro

Durante la temporada de riesgo es fundamental extremar las precauciones. Se recomienda llevar al perro con correa corta en zonas con pinos, evitar que olisquee el suelo cerca de troncos y ramas bajas y reforzar órdenes como “quieto” o “déjalo”. Llevar suero fisiológico en el kit de paseo puede ser de gran ayuda. En jardines y comunidades, nunca se deben retirar nidos por cuenta propia; lo correcto es avisar al ayuntamiento o a servicios especializados. Si se detecta una procesión, hay que alejarse, cambiar de ruta y avisar a otros dueños.

Resumen rápido de actuación

Si ves orugas, pon la correa y aléjate. Si sospechas contacto, impide que el perro se frote, lava sin frotar y acude urgentemente al veterinario. La oruga procesionaria del pino no es una simple molestia estacional, es un peligro real y grave, pero con información, prevención y una actuación rápida se pueden evitar consecuencias muy serias.

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