Los premios pueden transformar el entrenamiento cuando se usan con criterio. Aprende qué recompensa elegir, cuándo entregarla, cómo trabajar con distracciones y cómo reducir la comida sin perder lo aprendido.
Entrenar a un perro con premios parece sencillo: hace algo bien, recibe comida y aprende. En esencia es así, pero la diferencia entre simplemente repartir snacks y utilizarlos como una verdadera herramienta de adiestramiento está en qué premias, cuándo lo premias y qué valor tiene esa recompensa para tu perro.
Un premio bien utilizado puede ayudarte a enseñar la llamada, mejorar el paseo con correa, trabajar la atención, desarrollar autocontrol, enseñar nuevas señales y reforzar cientos de pequeños comportamientos que hacen más fácil la convivencia diaria.
Y no, entrenar con comida no significa que tu perro tenga que obedecer únicamente cuando llevas una salchicha delante de su nariz. De hecho, si se utiliza correctamente, ocurre precisamente lo contrario: la comida sirve para construir el comportamiento y, una vez aprendido, puedes ir reduciendo su frecuencia y utilizar muchas otras recompensas.
En esta guía vamos a ver cómo entrenar a un perro con premios, qué características deben tener los buenos premios para adiestrar perros, cuándo utilizar recompensas de alto valor, cómo acertar con el momento del premio y qué hacer para que el entrenamiento siga funcionando cuando guardas la comida.
Los perros aprenden constantemente de las consecuencias de lo que hacen. Si una conducta produce algo que el perro quiere, aumenta la probabilidad de que vuelva a realizarla.
Imagina que dices el nombre de tu perro. Te mira y recibe inmediatamente un pequeño premio. Repites ese proceso varias veces y mirar hacia ti después de escuchar su nombre empieza a tener valor.
Lo mismo puede ocurrir cuando se sienta, vuelve cuando lo llamas, camina unos metros sin tensar la correa o decide ignorar algo que normalmente captaría toda su atención.
Eso es refuerzo positivo: añadir una consecuencia que el perro valora después de una conducta para aumentar la probabilidad de que esa conducta vuelva a aparecer.
Organizaciones especializadas en comportamiento animal como la American Veterinary Society of Animal Behavior recomiendan métodos de entrenamiento basados en recompensas como enfoque para enseñar y modificar conductas.
Pero hay un detalle fundamental: la recompensa tiene que importarle al perro. Que nosotros consideremos algo un premio no significa automáticamente que él piense lo mismo.
No todos los snacks tienen la misma utilidad durante una sesión de entrenamiento. Un masticable que tarda diez minutos en terminar puede ser fantástico para entretenerse, pero bastante poco práctico si quieres hacer veinte repeticiones de un ejercicio.
Para la mayoría de ejercicios, los buenos premios de adiestramiento para perros comparten varias características.
Los premios blandos o semihúmedos suelen ser especialmente útiles durante ejercicios rápidos porque se comen con facilidad. Un snack duro o una galleta grande puede funcionar como recompensa final, pero puede interrumpir demasiado una secuencia de entrenamiento.
Esto no significa que exista un único tipo correcto. Puedes descubrir diferentes premios y snacks para perros y utilizar cada uno para una situación distinta.
Uno de los conceptos más útiles en adiestramiento es aprender que las recompensas tienen diferentes niveles de valor.
Un trozo del pienso habitual puede ser suficiente para practicar un sentado en la cocina. Ese mismo trozo puede convertirse prácticamente en invisible cuando estás en un parque y aparece otro perro corriendo a veinte metros.
Ahí entran los llamados premios de alto valor para perros.
Un premio de alto valor no es una categoría fija ni un ingrediente determinado. Es simplemente una recompensa que tu perro considera especialmente valiosa.
| Nivel de recompensa | Cuándo puede ser útil |
|---|---|
| Valor habitual | Ejercicios conocidos en casa, atención sencilla y situaciones con pocas distracciones. |
| Valor medio | Aprender nuevas señales, practicar durante el paseo o trabajar con distracciones moderadas. |
| Alto valor | Llamada, nuevos entornos, grandes distracciones, comportamientos difíciles o ejercicios especialmente importantes. |
Lo interesante es que puedes crear una especie de jerarquía personal para tu perro.
Prueba diferentes snacks y observa su reacción. ¿Cuál come tranquilamente? ¿Con cuál vuelve inmediatamente a mirarte esperando otra oportunidad? ¿Cuál consigue que deje momentáneamente de interesarse por el entorno?
Tu perro te dará la respuesta.
Además, no necesitas utilizar siempre el premio de mayor valor. Si utilizas el mejor premio para absolutamente todo, pierdes parte de la posibilidad de subir la motivación cuando realmente la necesitas.
El principio es sencillo, pero una buena estructura ayuda muchísimo.
Uno de los errores más frecuentes es empezar con demasiada dificultad.
Si estás enseñando algo nuevo, una habitación tranquila puede ser mejor lugar para empezar que una calle llena de perros, bicicletas, olores, personas y tráfico.
Primero construyes el comportamiento. Después aumentas gradualmente la dificultad.
“Que se porte bien” es demasiado ambiguo.
En cambio, puedes decidir premiar cosas concretas:
Cuanto más claro tengas tú el comportamiento, más claro podrás ser para tu perro.
Puedes utilizar una palabra corta como “bien” o “sí”, o trabajar con un clicker.
El objetivo del marcador es señalar con precisión el instante que quieres reforzar.
Si quieres profundizar en esta técnica, tenemos una guía específica sobre adiestramiento con clicker para perros.
El timing importa porque durante unos pocos segundos un perro puede realizar varias conductas diferentes.
Imagínate esta secuencia:
Le pides que se siente. Se sienta. Esperas. Se levanta. Camina hacia ti. Entonces recibe el premio.
¿Qué acabas de recompensar exactamente?
Utilizar un marcador ayuda a evitar esta confusión porque identifica el momento correcto incluso si necesitas uno o dos segundos para sacar el premio.
Cuando entrenas durante el paseo, tener la comida accesible también facilita mucho ese timing. Por eso una bolsa de premios para perros puede ser una herramienta bastante más útil de lo que parece.
Una conducta que funciona perfectamente en el salón no está automáticamente aprendida en todos los lugares.
Los perros también necesitan practicar comportamientos en contextos diferentes.
Puedes avanzar aproximadamente así:
Cuando aumenta la dificultad, también puede ser necesario aumentar temporalmente el valor de la recompensa.
El adiestramiento con premios no tiene por qué consistir en hacer una sesión formal de diez minutos en el salón. Algunas de las mejores oportunidades aparecen durante la vida cotidiana.
Di su nombre una vez. Cuando gire la cabeza y te mire, marca y recompensa.
No necesitas repetir su nombre cinco veces. Queremos que la primera señal empiece a tener significado.
Volver hacia ti puede significar abandonar un olor interesante, alejarse de otro perro o interrumpir una exploración fantástica. Es precisamente una de esas situaciones donde merece la pena utilizar premios de alto valor.
Empieza con poca distancia y pocas distracciones. Recompensa generosamente una buena respuesta y aumenta la dificultad poco a poco.
Si utilizas un silbato como señal de llamada, también puedes consultar nuestra guía de adiestramiento con silbato.
En lugar de esperar únicamente a que el perro tire para reaccionar, empieza a detectar lo que sí quieres.
Si camina junto a ti con la correa relajada, prémialo. Si espontáneamente gira la cabeza para comprobar dónde estás, puedes premiar esa atención. Si pasa cerca de una distracción y decide seguir contigo, ahí tienes otra oportunidad.
Poco a poco estás construyendo comportamientos que hacen el paseo más sencillo.
Puedes practicar pequeñas esperas antes de colocar el cuenco, abrir una puerta o permitir el acceso a algo que el perro quiere.
Y aquí aparece otro concepto importante: la comida no tiene que ser siempre la recompensa.
Si tu perro espera tranquilamente antes de abrir la puerta y su mayor deseo es salir, abrir esa puerta también puede funcionar como recompensa.
Muchas personas utilizan los premios únicamente para enseñar acciones: sentado, tumbado, ven, gira, pata.
Pero también puedes reforzar algo mucho menos espectacular y enormemente útil: no hacer nada.
Si tu perro se tumba tranquilamente mientras trabajas, se relaja en una terraza o decide descansar en su cama, puedes dejarle discretamente un pequeño premio.
Estás enseñando que la calma también tiene valor.
Esta es probablemente una de las dudas más frecuentes sobre el entrenamiento con comida.
La diferencia entre utilizar un premio como recompensa y utilizarlo como soborno está principalmente en cuándo aparece la comida.
Si enseñas el premio primero y tu perro solo realiza la conducta mientras puede verlo, la comida puede convertirse en parte de la señal.
En cambio:
señal → conducta → marcador → recompensa
El perro no necesita saber de antemano qué recibirá. Realiza una conducta que ha aprendido y después aparece una consecuencia positiva.
Eso es diferente.
Al principio puede ser útil utilizar comida para guiar determinados movimientos. Por ejemplo, acercar un premio al hocico y moverlo ligeramente hacia arriba puede ayudar a un cachorro a descubrir el sentado.
Pero ese gesto debería desaparecer pronto. Si haces exactamente el mismo movimiento con comida en la mano durante semanas, no debería sorprenderte que el perro empiece a comprobar si llevas comida antes de decidir qué hacer.
Cuando esto ocurre, el problema normalmente no es que hayas utilizado comida. Suele significar que la comida se ha convertido accidentalmente en una condición para realizar el comportamiento.
Empieza guardando los premios fuera de la vista.
Pide una conducta que tu perro conozca bien. Cuando la realice, marca el acierto y después saca la recompensa.
De esta forma aprende algo importante:
No necesito ver el premio para que exista la posibilidad de conseguirlo.
También puedes empezar a introducir otras recompensas: continuar el paseo, jugar con una pelota, permitir que olfatee un lugar interesante, abrir una puerta, recibir atención o iniciar una actividad que disfruta.
La comida es una herramienta fantástica, pero no tiene por qué ser la única moneda disponible.
Cuando estás enseñando una conducta nueva, premiar frecuentemente ayuda al perro a entender rápidamente qué quieres.
Una vez que la conducta está bien aprendida, puedes empezar a variar el refuerzo.
No significa pasar de “premio siempre” a “nunca más recibe nada”.
Puedes mezclar:
También hay comportamientos que merece la pena continuar recompensando durante toda la vida.
Una llamada excelente en una situación difícil, por ejemplo, es algo que personalmente no tendría ninguna prisa por convertir en un trabajo no remunerado.
Tu perro acaba de abandonar algo interesante para volver contigo. No pasa nada por recordarle de vez en cuando que tomó una muy buena decisión.
Si un perro que normalmente disfruta de la comida deja de aceptar premios durante una sesión, no asumas inmediatamente que necesitas encontrar algo todavía más delicioso.
Puede estar ocurriendo otra cosa.
Observa al perro completo, no solamente si acepta o rechaza la comida.
Si en casa trabaja perfectamente pero en la calle no puede concentrarse ni coger un premio que normalmente le encanta, quizá necesitas reducir la dificultad, aumentar la distancia respecto a la distracción o elegir un entorno más tranquilo.
No todo se arregla poniendo algo más sabroso delante de su nariz.
Los premios para cachorros pueden ser especialmente útiles porque durante los primeros meses estás enseñando prácticamente todo.
Su nombre, dónde hacer sus necesidades, caminar con correa, venir cuando lo llamas, esperar, soltar objetos, dejarse manipular, entrar en el coche, relajarse, conocer nuevos lugares y convivir con personas y otros perros.
Necesitarás muchas oportunidades de recompensa, por lo que el tamaño importa especialmente.
Utiliza trozos pequeños, apropiados para la edad y fáciles de comer. Para muchos ejercicios no necesitas entregar una pieza completa cada vez.
También puedes utilizar una parte de su alimentación habitual para ejercicios sencillos y reservar snacks más interesantes para situaciones nuevas o especialmente importantes.
Una sesión productiva puede implicar bastantes recompensas, y todas forman parte de lo que tu perro consume durante el día.
Por eso es mejor pensar en el tamaño y la cantidad total que simplemente contar unidades.
Como orientación nutricional general, la WSAVA recomienda que los premios no superen aproximadamente el 10 % de la ingesta calórica diaria de un perro sano.
Eso hace que los premios pequeños tengan todavía más sentido para entrenar.
Un perro no necesita recibir medio snack cada vez que acierta. En muchos casos puedes partirlo en trozos mucho menores y conseguir más oportunidades de aprendizaje con la misma cantidad total.
Si realizas bastante entrenamiento, también puedes utilizar parte de la ración diaria de comida como recompensa para los ejercicios de menor dificultad y reservar los premios de mayor valor para los momentos importantes.
En perros con sobrepeso, problemas médicos, alergias, sensibilidades digestivas o dietas veterinarias, la elección y cantidad de premios merece una atención adicional y puede ser conveniente consultarla con el veterinario.
La comida puede ser una herramienta muy precisa, pero también es fácil utilizarla de una forma que genere confusión.
Hay una idea que puede cambiar bastante la forma de entender el adiestramiento: tu premio está compitiendo con el entorno.
En tu cocina quizá estás compitiendo contra absolutamente nada.
En el parque puedes estar compitiendo contra olores, perros, pájaros, personas, movimiento, hierba, libertad y años de instinto diciéndole que hay cosas bastante interesantes que investigar.
Si un comportamiento deja de funcionar cuando cambias de lugar, no significa automáticamente que tu perro sea terco o que haya olvidado todo lo aprendido.
Puede significar simplemente que has aumentado la dificultad demasiado rápido.
Reduce la distancia, disminuye las distracciones, utiliza una recompensa mejor o vuelve temporalmente a un paso más sencillo.
El objetivo es darle oportunidades de acertar para poder reforzar precisamente aquello que quieres ver más a menudo.
Aunque esta guía se centra en entrenar con premios de comida, uno de los objetivos finales debería ser entender mejor qué motiva a tu perro.
Para algunos perros una pelota tiene muchísimo valor. Otros harían prácticamente cualquier cosa por continuar siguiendo un olor. Otros disfrutan del juego contigo.
Puedes aprovecharlo.
Sentarse puede abrir la puerta.
Volver cuando lo llamas puede terminar con permiso para volver a explorar.
Caminar contigo puede llevar a una pequeña sesión de juego.
Esperar tranquilamente puede conseguir acceso a algo que quiere.
Cuando empiezas a verlo así, el entrenamiento deja de ser una serie de órdenes a cambio de galletas y se convierte en una forma mucho más amplia de comunicación.
No existe un único premio perfecto para todos los perros y todas las situaciones.
Una estrategia bastante más útil es tener varias opciones.
Después observa qué funciona realmente con tu perro.
Si un premio es caro, tiene ingredientes estupendos y viene en un envase precioso pero tu perro lo mira como si acabases de ofrecerle una factura de electricidad, no es un gran premio de entrenamiento para él.
El mejor premio es el que es apropiado para su dieta, práctico para el ejercicio y suficientemente valioso para mantener su motivación.
Si quieres preparar todo lo necesario para practicar atención, llamada, paseo y autocontrol, también puedes ver nuestro pack de adiestramiento para perros, que combina snacks con herramientas de entrenamiento que puedes adaptar a vuestra rutina.
Normalmente funciona bien un premio pequeño, fácil de comer y que resulte suficientemente atractivo para ese perro. Para ejercicios difíciles o lugares con muchas distracciones puede ser necesario utilizar una recompensa de mayor valor.
Sí. Parte de su comida habitual puede funcionar perfectamente para ejercicios sencillos, especialmente si el perro está motivado por ella. Puedes reservar premios más especiales para comportamientos nuevos o situaciones de mayor dificultad.
Durante el aprendizaje suele ser útil reforzar con mucha frecuencia. Cuando una conducta está bien establecida puedes empezar a variar las recompensas y combinar comida con juego, elogios y acceso a cosas que el perro quiere.
Sí. Los premios son especialmente útiles durante el aprendizaje temprano siempre que sean adecuados para su edad y tamaño y se tenga en cuenta la cantidad total que consume.
Son recompensas que el perro considera especialmente atractivas. Se suelen reservar para comportamientos importantes, aprendizaje nuevo o situaciones con muchas distracciones. Lo que constituye un premio de alto valor cambia de un perro a otro.
Puede significar que el entorno tiene demasiadas distracciones, que el perro está demasiado excitado o preocupado, que el ejercicio es demasiado difícil o simplemente que esa recompensa no tiene suficiente valor en ese momento. Reducir la dificultad suele ser más útil que insistir.
Entrenar con comida no consiste en tener un perro que pase toda su vida esperando una galleta.
Consiste en utilizar algo que le motiva para hacer el aprendizaje más claro.
Empiezas premiando comportamientos sencillos. Mejoras el timing. Descubres qué recompensas tienen más valor. Añades distracciones poco a poco. Enseñas al perro que escuchar una señal puede tener consecuencias positivas y empiezas a incorporar el aprendizaje a situaciones reales.
Después, cuando las conductas están realmente aprendidas, puedes variar las recompensas y utilizar todo lo que tu perro disfruta: comida, juego, movimiento, exploración, atención y acceso al entorno.
Porque al final, un buen adiestramiento con premios no debería conseguir únicamente que tu perro se siente cuando tienes comida.
Debería ayudarte a comunicarte mejor con él, enseñarle qué comportamientos funcionan y hacer que tomar buenas decisiones merezca la pena.