Si alguna vez te has preguntado “¿por qué mi perro lo rompe todo?”, la respuesta no es tan simple como parece. Cuando un perro rompe juguetes, muerde muebles o destruye objetos de casa, no está actuando por maldad. En la mayoría de los casos, estamos ante un comportamiento conocido como masticación destructiva en perros.
Entender qué la provoca es el primer paso para corregirla de forma efectiva.
Índice
La masticación es una conducta natural y necesaria. Los perros mastican para explorar, aliviar tensión y fortalecer la mandíbula. El problema surge cuando esa necesidad se canaliza hacia objetos inadecuados.
Hablamos de masticación destructiva cuando el perro:
No es un problema de obediencia. Es una necesidad mal gestionada.
1. Aburrimiento y falta de estimulación
Un perro aburrido destruye cosas. Es una de las causas más frecuentes. Cuando no recibe suficiente ejercicio físico o estimulación mental, buscará una actividad alternativa.
Si tu perro destruye todo cuando está solo, puede que simplemente no tenga suficiente enriquecimiento ambiental. Morder libera energía acumulada y activa el cerebro.
2. Ansiedad y estrés
La ansiedad en perros puede manifestarse a través de la masticación. Algunos perros muerden más cuando se quedan solos, hay cambios en el hogar o se sienten inseguros.
En estos casos, morder actúa como mecanismo de autorregulación. Es una forma de aliviar tensión emocional. La masticación tiene un efecto calmante real sobre el sistema nervioso.
3. Exceso de energía
Especialmente en perros jóvenes o razas activas, la falta de actividad adecuada puede provocar conductas destructivas. No basta con un paseo corto. Necesitan:
Un perro mentalmente cansado tiene menos probabilidades de romper objetos.
4. Etapa de dentición
En cachorros, morder es una parte completamente normal del desarrollo. Durante la etapa de dentición, que suele comenzar alrededor de los 3 o 4 meses de edad, los dientes de leche empiezan a caerse y son reemplazados por los dientes definitivos. Este proceso puede generar molestias, inflamación en las encías e incluso una ligera sensibilidad al comer.
Para aliviar esa incomodidad, el cachorro puede morder todo lo que tenga a su alcance: muebles, patas de sillas, zapatillas o cualquier objeto con textura interesante. No se trata de desobediencia ni de masticación destructiva por conducta, sino de una necesidad fisiológica relacionada con el crecimiento y el cambio dental. Morder ayuda a masajear las encías, reducir la presión interna y acelerar el proceso natural de dentición.
En esta etapa es especialmente importante ofrecer alternativas adecuadas, con texturas y niveles de firmeza pensados para cachorros, que permitan satisfacer esa necesidad sin poner en riesgo su seguridad ni dañar objetos del hogar.
La clave no es eliminar la masticación, sino redirigirla correctamente.
Algunas recomendaciones prácticas:
La coherencia es fundamental. Si el perro aprende que siempre tiene opciones apropiadas disponibles, el comportamiento mejora progresivamente.
Castigar a un perro después de que ha roto algo rara vez resuelve el problema. La masticación destructiva en perros es una señal de que algo no está cubierto: energía, estimulación o equilibrio emocional.
Observar el contexto ayuda a encontrar la causa real:
¿Ocurre cuando está solo?
¿Después de un día sin ejercicio?
¿Durante cambios en la rutina?
Comprender el origen permite aplicar soluciones efectivas y duraderas.
Si tu perro rompe los juguetes con facilidad, probablemente necesite opciones diseñadas para una mayor durabilidad. Elegir la textura y el nivel adecuados puede marcar la diferencia entre la frustración y el éxito.
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